TRAMITITIS
Uno de los principales obstáculos para la gente que quiere emprender un negocio o desea empezar a generar ingresos por cuenta propia es en México la excesiva carga de trámites burocráticos que hay que enfrentar, de todo tipo: municipales, estatales y federales.
Es más sencillo conseguir el capital, la maquinaria o equipo necesarios para emprender una actividad determinada que salvar la interminable lista de dependencias por las que hay que peregrinar para solicitar permisos y dictámenes de los diferentes niveles de autoridad.
Desde luego iniciar por darse de alta en la Secretaría de Hacienda, continuar con el Seguro Social, la Dirección Municipal de Finanzas y Administración, la Dirección Municipal de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, la Dirección Municipal de Salud Pública y Medio Ambiente.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, puesto que la actividad económica genera impuestos para el sistema recaudatorio, no se propician las facilidades para que dicha actividad se produzca de manera ágil, no, al nuevo empresario, comerciante, prestador de servicios, etc., le cobran mayor tarifa eléctrica, más alto costo de agua, pago por derecho de suelo, por compatibilidad urbanística, por verificación sanitaria, por dictamen de seguridad.
En cada cambio de administración se espera que el gobernante en turno tenga un poco de conciencia y propicie el desarrollo de la actividad económica reduciendo la sobrecarga de trámites burocráticos que permitan diversificar la economía y generar empleos, pero tal parece que sucede lo contrario, el mal se agrava, surgen nuevas dependencias, direcciones, subdirecciones, se establecen nuevos acuerdos, normas de control, regulaciones, ordenamientos, adiciones y reformas legislativas, etc. que inflaman más la desquiciante tramitología para el establecimiento legal de un negocio.
Uno de los principales obstáculos para la gente que quiere emprender un negocio o desea empezar a generar ingresos por cuenta propia es en México la excesiva carga de trámites burocráticos que hay que enfrentar, de todo tipo: municipales, estatales y federales.
Es más sencillo conseguir el capital, la maquinaria o equipo necesarios para emprender una actividad determinada que salvar la interminable lista de dependencias por las que hay que peregrinar para solicitar permisos y dictámenes de los diferentes niveles de autoridad.
Desde luego iniciar por darse de alta en la Secretaría de Hacienda, continuar con el Seguro Social, la Dirección Municipal de Finanzas y Administración, la Dirección Municipal de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, la Dirección Municipal de Salud Pública y Medio Ambiente.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, puesto que la actividad económica genera impuestos para el sistema recaudatorio, no se propician las facilidades para que dicha actividad se produzca de manera ágil, no, al nuevo empresario, comerciante, prestador de servicios, etc., le cobran mayor tarifa eléctrica, más alto costo de agua, pago por derecho de suelo, por compatibilidad urbanística, por verificación sanitaria, por dictamen de seguridad.
En cada cambio de administración se espera que el gobernante en turno tenga un poco de conciencia y propicie el desarrollo de la actividad económica reduciendo la sobrecarga de trámites burocráticos que permitan diversificar la economía y generar empleos, pero tal parece que sucede lo contrario, el mal se agrava, surgen nuevas dependencias, direcciones, subdirecciones, se establecen nuevos acuerdos, normas de control, regulaciones, ordenamientos, adiciones y reformas legislativas, etc. que inflaman más la desquiciante tramitología para el establecimiento legal de un negocio.
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